Publicado el 10 mayo, 2013

11 de Mayo: Bicentenario de la creación del Himno Nacional Argentino

La Asamblea General Constituyente del año XIII había decretado fiesta cívica el 25 de Mayo, pues consideraba como un deber de los hombres libres recordar debidamente el día del nacimiento de la Patria. ¿Podría celebrarse tal acontecimiento sin una canción que expresara los nuevos sentimientos y sin un coro juvenil que exaltara el júbilo?

Así las cosas, en la sesión que realizara el día 6 de marzo encomendó al diputado Alejandro Vicente López y Planes la creación de un nuevo Himno, – existía uno anterior con letra de Fray Cayetano Rodríguez y música de Blas Parera-, y el poeta entregado febrilmente a la obra, concluyó sus estrofas el 9 de mayo, presentándola de inmediato a consideración de la Asamblea.

Este organismo en su sesión del 11 de mayo, acuerda su aprobación. Como al aprobarla ordenó que “se tuviera por única marcha nacional, debiendo por lo mismo ser la que se cante en todos los actos públicos”, no podía haber marcha y cantarse si ésta carecía de música.

Por lo tanto, implícitamente, se estaba aconsejando la composición de la misma y fue el maestro Blas Parera, nuevamente, el encargado de musicar los versos.

El artista se aplicó a la tarea hacia el 12 de mayo y la terminó a la semana, recibiendo la suma de $ 200 como pago por su trabajo y el de la enseñanza de los niños que lo cantaron por PRIMERA VEZ EN EL TEATRO COLISEO, EN LA NOCHE DEL VIERNES 28 DE MAYO DE 1813.

Que se haya cantado en la casa de Doña Mariquita Sánchez de Thompson es muy probable, pero, se carece de toda fuente histórica que así lo justifique.

La “Gaceta Ministerial” publicó el martes 8 de junio de ese año en pliego aparte una extensa crónica de las fiestas mayas. La parte que nos interesa, correspondiente a lo sucedido el día 28 de mayo dice:

“Se dio principio con una loa poética, ingeniosa y movente; enseguida una comparsa de niños ricamente vestidos al traje indiano entonó con suavísimas y acompasadas voces la canción patriótica, que oyó el concurso de pie. Se terminó con grandes vivas y alegres exclamaciones.

Breves notas biográficas de los autores de nuestro Himno

Alejandro Vicente López y Planes el autor de las estrofas de Himno Nacional Argentino nació en Buenos Aires el 3 de mayo de 1784.

Su padre que había nacido en España, se llamaba Domingo López y su madre, una distinguida dama porteña María Catalina Planes.

Realizó sus primeros estudios en Buenos Aires. Todavía adolescente, corrió a defender su tierra invadida y, distinguido en la conducción de un grupo de Patricios, fue ascendido a Capitán.

Prosiguió sus estudios en la Universidad de Chuquisaca, Bolivia y regresó con su flamante título de Doctor en Leyes a los 25 años.

Como sabemos, en 1813 la Asamblea General Constituyente le encargó la creación de los versos de nuestro himno.

Cargos de gran responsabilidad y honor desempeño Vicente López y Planes. Fue secretario de Gobierno del general Pueyrredón, Director Supremo en 1816; diputado por Buenos Aires al Congreso Nacional en 1817 y 1825; Presidente Interino de la República en 1827 por decisión del Congreso y Ministro de Manuel Dorrego en 1828.

Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas fue Presidente del Supremo Tribunal de Justicia de la Provincia y disfrutó entonces, en la pausada pobreza que compartió con Lucía Riera, su esposa, los secretos beneficios de su sobresaliente cultura literaria y científica.

Conocía el idioma inglés, el francés, el alemán y el italiano y era tal el prestigio de su nombre que las tendencias de todos los tiempos supieron respetar su jerarquía.

Murió a los 72 años en la misma alcoba donde nació, el 10 de octubre de 1856.

El maestro Blas Parera (o Perera), nació en Barcelona en 1777 y atraído por la música desde temprana edad, realizó estudios relativamente completos en su ciudad natal, ya entonces centro artístico de gran categoría.

Joven, de unos veinte años, llegó a Buenos Aires y se incorporó a la entonces modesta vida musical. Trabajó aquí en lo que era posible: como maestro de teoría, de piano, de violoncello, como organista en las iglesias y más tarde, como director de pequeños conjuntos orquestales en el teatro, en las fiestas o acontecimientos.

En una casa situada en las actuales Avenida Belgrano y Chacabuco alquilaba Parera una sala a la calle. Allí recibía a los alumnos y también solía ir a sus domicilios a darles lecciones, tratándose en general de discípulos de buena posición social.

Evidentemente, era Parera el único músico capaz en esa época en Buenos Aires, de ponerle música a los bellos versos de López y Planes. Así lo hizo, tomándolo como un trabajo más.

Entre acordes y alumnos sintió la amenaza de las invasiones inglesas y se alistó en el bando de los catalanes para defender Buenos Aires. Guerrero ocasional, cambió luego el fusil por la batuta y retomó así su armoniosa labor.

Rodeado de honores, – y acaso también de rencores, – Blas Parera vivió en Buenos Aires al cuidado de su familia, de sus alumnos y de esas actuaciones que servían para su sustento.

Sin embargo, debemos figurarnos la idea de que Parera tuvo que irse de Buenos Aires, -recordemos que el país estaba en guerra-, y que el gobierno exigió a todos los españoles residentes, juramento de fidelidad a la patria naciente y legalizar su adhesión mediante la adopción de la ciudadanía.

De regreso en España, no llegó a Barcelona, sí a Cádiz donde si bien fue recibido por las autoridades españolas y formuló interesantes declaraciones para el rey sobre los motivos de su viaje, se lo tuvo como espía y quedó provisionalmente bajo una discreta vigilancia.

Blas Parera murió en Mataró, cerca de Barcelona el 7 de enero de 1840, pobre y olvidado.

ROL DESEMPEÑADO POR JUAN PEDRO ESNAOLA EN NUESTRA CANCIÓN PATRIA.

Las pocas versiones primitivas del Himno que se han conservado muestran diferencias, en algunos casos considerables.

Suele ocurrir esto en arte. Respecto de la creación de Blas Parera hubo, sin duda, muchos cambios, obra del mismo autor.

En general estos cambios espontáneos, -sin escritura-, no dejaron huellas.

Con el objeto de unificar criterios, el gobierno nacional solicitó al virtuoso pianista y distinguido compositor argentino Juan Pedro Esnaola una versión definitiva de nuestro Himno.

La primera versión efectuada por el músico probablemente corresponda al año 1848 y se encuentra dedicado a Manuelita Rosas, en una hoja de su álbum personal.

La segunda que es la que en definitiva se oficializó corresponde al año 1860.

Hay que tener presente que Esnaola no se propuso hacer una restauración sino un “arreglo”. Un arreglo que llevara su firma. Con entera libertad pudo hacer lo que quiso excepto un himno nuevo. Fue prudente, respetó la melodía primitiva y, en efecto, son pocas las modificaciones que introdujo. Pero, mejor músico y más técnico que Blas Parera, retocó la armonía sin timidez y añadió agradables adornos.

Juan Pedro Esnaola vivió arreglando el Himno. Notable como compositor y ejecutante, acaso nunca se atuvo estrictamente a la copia que conoció en su niñez, registrando en el álbum de Manuelita las que consideró mejor logradas.

El arreglo de 1848 es la base del que efectuó en 1860.

Blas Parera es el padre del Himno Nacional, pero nuestra canción patria es hija adoptiva de Juan Pedro Esnaola, que fue quien la revivió.

Extracto tomado del libro “El Himno Nacional Argentino” de Carlos Vega.

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