Matar al maquinista, un viejo argumento para culpar al último orejón del tarro 2017-09-30T13:44:22+00:00
Matar al maquinista, un viejo argumento para culpar al último orejón del tarro

28 septiembre, 2017 · Policiales, Política

La ex presidente Cristina Kirchner responsabilizó por la Tragedia de Once al maquinista Marcos Córdoba, y despegó del caso a su ex superministro Julio De Vido, manifestando que "El Estado no tuvo culpa en la tragedia de Once".

CAPITAL FEDERAL (IN). El argumento no es nuevo, no es la primera vez que se pretenda inculpar exclusivamente al último eslabón de una cadena de culpabilidad, encabezada por ministros, secretarios de estado y personajes con cargos superiores.

Cabe recordar que desde la mañana del fatal accidente ocurrido el 22 de febrero de 1012, la empresa concesionaria del Ferrocarril Sarmiento, Trenes de Buenos Aires; junto al gobierno de Cristina Kirchner intentaron cargar las culpas sobre el maquinista Marcos Córdoba.

Córdoba sobrevivió a la tragedia y dos días después declaró que el freno de la vieja formación del Sarmiento no había funcionado como correspondía al momento de ingresar la formación a la plataforma de la estación terminal de Once.

El gobierno y la empresa insistían sobre la culpabilidad del maquinista, que no había accionado el freno de la formación porque estaba con otra persona en la pequeña cabina de conducción, pero las cámaras de seguridad demostraron que no fue así, ya que el motorman estaba solo.

Ya que este argumento había fallado se deslizó la sospecha de que Córdoba había pasado la noche de Carnaval en un corso de la zona Oeste del Gran Buenos Aires y, ebrio y mal dormido, se había puesto al mando de un tren Toshiba del año 1962 con graves problemas de mantenimiento. Pero el estudio de alcoholemia realizado en la causa judicial dio negativo.

Al caerse el segundo argumento, aparece un tercero, que el maquinista usaba el celular en los últimos metros del recorrido del tren. Los peritos de la telefónica analizaron todas las llamadas entrantes y salientes y los mensajes y determinaron que el celular no tuvo actividad a la hora de la tragedia, eso sí, minutos después de la misma el celular se atestó de llamadas de familiares y amigos.

Otra de las hipótesis que se debatieron en la causa, fue que Córdoba sufrió una convulsión epiléptica al momento de entrar el tren a la estación de Once.

Al respecto, Juan Pablo Schiavi, exsecretario de Transporte del gobierno de Cristina Kirchner, solicitó que se le hicieran estudios en profundidad al maquinista Córdoba.

El Juez Bonadío había ordenó realizarle a Córdoba diversos estudios neurológicos, donde en un electroencefalograma se señaló que "es de base normal con actividad epileptiforme interictal regional frontal izquierda".

Además, Córdoba fue sometido a dos costosos estudios denominados "Video telemetría de 48 horas ininterrumpidas con privación de sueño con electrodos adicionales en la región fronto-temporal bilateral" y "Resonancia magnética de cerebro sin contraste con volumetría de ambos hipocampos y FLAIR y 3 TESLA". En ambos estudios, se determinó que NO padecía epilepsia.

Otro de los argumentos que dio negativo, fué el planteo de que el hipotiroidismo que padecía el maquinista lo haya llevado a un estado de somnolencia.

Un médico de TBA ingresó al expediente un informe, en base a la teoría del "Sueño Blanco", cuya conclusión fue de que Córdoba padeció en el momento del accidente "un cuadro de sueño blanco que, sumiéndolo por unos segundos en un estado de inconsciencia le imposibilitó el correcto desempeño y la aplicación de las normas de conducción para las que estaba capacitado".

Fue el mismo médico que había señalado que una mezcla de resaca, sumada a la monotonía sonora del tren y la disminución de luz en el habitáculo, formó un efecto similar a una "canción de cuna" que dejó a Córdoba virtualmente dormido.

El juicio oral y público terminó con la condena para Córdoba, como así también para los empresarios de TBA y los funcionarios del área de Transporte del kirchnerismo.

Los imputados en la causa -incluso algunos de los querellantes- intentaron todo para que la culpa recayera solamente en Córdoba, como imputado de la tragedia de Once.

El Tribunal Oral condenó a los empresarios por no entregar un servicio seguro, a los funcionarios directos del estado que no controlaron el estado de tren Toshiba del año 1962, y al maquinista que comandaba la formación y que pudo haber actuado mal sobre un tren que no debía estar circulando y que tenía graves falencias de mantenimiento.

Parece no haber quedado claro para la ex presidente Cristina Kirchner, la extensísima sentencia del Tribunal Oral Federal 2 que condenó a sus funcionarios como corresponsables de la tragedia.

Cinco años y medio después, Cristina sigue desconociendo el fallo del Tribunal Oral e intenta regresar a fojas cero culpando solamente al maquinista Marcos Córdoba, intentando despegar de la causa a sus funcionarios y principalmente a Julio De Vido, que sería imputado en las próximas horas a la causa.

COMENTARIOS

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Los comentarios que Iguazú Noticias considere inapropiados podrán ser borrados.

IGUAZÚ