Guerra de Malvinas – entre el dolor y el heroísmo 2019-05-22T23:06:22+00:00
Guerra de Malvinas – entre el dolor y el heroísmo

22 mayo, 2019 · Sociedad

El 22 de mayo de 1982 fue un día bisagra para la Prefectura Naval. El guardacostas "Rio Iguazú" tenía encomendada una misión: trasladar personal y material del Ejército Argentino desde Puerto Argentino hacia Puerto Darwin. En plena navegación, fue atacado por dos aviones ingleses Sea Harrier, que le provocaron daños estructurales al barco.

CIUDAD DE BS AS (IN). Julio Omar Benitez estaba a cargo de una de las ametralladoras Browning 12,7 milímetros, con las que se repelió el ataque. Luchó con fiereza hasta el último momento de su vida, cuando cayó abatido por las balas enemigas.

En ese momento, el entonces cabo segundo José Raúl Ibañez salió de la sala de máquinas, que se estaba inundando producto de las averías, y vio a su compañero caído. Con valentía, tomó la ametralladora y disparó: en uno de los momentos más memorables para la Prefectura, Ibañez logró derribar a uno de los Sea Harrier y repeler la agresión del otro, que terminó huyendo.

Con graves daños estructurales, el barco fue embicado en la costa, a trece millas de Puerto Darwin.

Por su parte, el "Islas Malvinas" también había combatido. El 1 de mayo, mientras permanecía fondeado en la bahía de la Anunciación, fue sobrevolado por un helicóptero Sea King inglés y luego atacado con una ametralladora. Desde el guardacostas se respondió con armamento policial, repeliendo el ataque y causándole averías a la nave enemiga. Como consecuencia de esto, el cabo maquinista Antonio Grigolatto, tras haber agotado las municiones de su armamento, fue herido de gravedad.

Mientras tanto, y al percatarse de que no se podía elevar el ancla, atascada en el fondo rocoso, el ayudante de tercera Marcelino Blatter se desplazó por la cubierta de proa desde donde venía el ataque, portando como única arma una sierra de mano con la que pudo cortar la gruesa cadena en un titánico esfuerzo, recuperando la maniobrabilidad de la nave que, al aumentar su capacidad de defensa, motivó la retirada de la aeronave enemiga, permitiendo de esta manera al guardacostas poder navegar y trasladar al cabo segundo Grigolatto.

A pesar de haber sufrido una avería en una hélice y en la línea de eje, lo que limitaba su capacidad propulsora a la mitad, la nave cumplió con todas las misiones encomendadas, hasta que fue apresado por las fuerzas invasoras.

Como resultado de las operaciones, muchos efectivos fueron tomados como prisioneros de guerra por parte de las tropas inglesas. Finalmente, todo el personal fue evacuado a través de helicópteros de la Fuerza Aérea y trasladado a continente.

Benítez y Lopez fueron promovidos "post mortem" a los grados de cabo primero y cabo segundo (respectivamente), y su accionar fue distinguido con la medalla "La Nación Argentina al Muerto en Combate".

Por su parte, José Ibáñez recibió la máxima condecoración que existía en ese entonces: "La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate". Asimismo, el personal herido fue distinguido con la medalla "La Nación Argentina al Herido en Combate", y todos los que participaron en las Islas Malvinas y en los espacios aéreos y marítimos fuera de las doce millas náuticas del continente recibieron el distintivo "Operaciones en Malvinas" y "Prefectura en Malvinas".

A las banderas de ambos guardacostas se les otorgó posteriormente la distinción "Operaciones de Combate", "Prefectura en Malvinas" y una condecoración de la provincia de Santa Fe, que consistió en una medalla con la inscripción "El Gobierno y el Pueblo de la Provincia de Santa Fe a la Bandera que Combatió en el Atlántico Sur 1982". El guardacostas "Río Iguazú", a su vez, mereció la distinción de "Honor al Valor en Combate", única unidad de superficie desde la que fue abatido un avión enemigo.

El personal de la Autoridad Marítima Argentina cumplió un rol central y heroico durante el conflicto bélico de 1982. La valentía de los hombres de Prefectura, que participaron de esta guerra, aún hoy nos llena de orgullo y es admirada en todo el mundo. La valiosa misión de sus guardacostas merece el reconocimiento de los argentinos. No solo lograron cumplir con éxito la hazaña de llegar a las islas con este tipo de embarcaciones y batallando contra olas de más de nueve metros, sino que, además, con extremo profesionalismo burlaron el bloqueo inglés y derribaron un Sea Harrier, mientras se defendían del ataque. Fueron protagonistas de la primera batalla aeronaval de la historia patria.

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