Desde Puerto Iguazú, Julio Rolon y la añoranza de la niñez en tiempo de tango. 2019-04-03T22:10:48+00:00
Desde Puerto Iguazú, Julio Rolon y la añoranza de la niñez en tiempo de tango.

3 abril, 2019 · Cultura

PTO IGUAZÚ (IN). Chaqueño de nacimiento y misionero por trabajo y corazón, Julio César Rolon es un eximio guitarrista y cantor que suele enriquecer las noches de peñas y boliches. Hoy radicado en Puerto Iguazú.

Como saben los que lo conocen, enamorado de la galopa, con la que se identifica desde el alma, la voz y el instrumento de manera magistral, es también un excelente intérprete de tangos.

Una amistad vinculada a la música y sostenida en las redes sociales, lo une al poeta bonaerense Jorge Padula Perkins. Juntos, con letra de este último y composición musical de Rolon, han creado varias piezas, que abordaron el folklore, el tango y también el bolero y la balada.

Por eso cuando Padula escribió y compuso (con la colaboración técnica musical del Teatro Chillón Argentina) el tango “Cuando el pichón crece”, no pensó en otro más que en Julio Rolon para que hiciese la versión original que se estrenaría en línea, a través de las mismas redes de comunicación por las cuales ellos tejieran su vínculo artístico y personal.

Un tango sencillo que parangona una frase que la madre de Padula Perkins repetía con frecuencia (en relación con la ropa que le quedaba chica a los niños debido a su rápido crecimiento), con el cambio de mirada sobre las mismas cosas y lugares, que el tiempo suele producir en el individuo a medida en que transcurre el tiempo de vida.

“Cuando el pichón crece, se le achica el nido”, decía doña Nélida. Y de ahí nace este tango, cuya interpretación por Julio César Rolon pone a la altura de los grandes clásicos del género.

En Youtube: https://youtu.be/J7sxEJXJIYw

Cuando el pichón crece.

“Cuando el pichón crece...
- decía mi vieja -
...se le achica el nido”
y así era...
...ahora soy un hombre
con recuerdos
cuando antes era un pibe
con quimeras.

Ya no me calza el pantalón
de fantasías
con el que el patio
se sentía una selva;
selva de yuyos, arbustos
y de higueras,
lugar de aventuras
en las siestas.

“Cuando el pichón crece...
- decía mi vieja -
...se le achica el nido”
y así era...
...ya perdí el talle propio
de la infancia
y el poder de imaginar
a toda vela.

No tengo ya la percepción
ni la mirada
de cuando chico
las cosas veía.
Ahora el patio es un patio
y no selva
y las siestas no son
fantasías.

Salí volando del nido de la infancia;
porque al crecer
ya en su espacio no cabía.
Y en su lugar
se agranda ahora la nostalgia
por la niñez
cosida al bies por tanta vida.

Letra y música: Jorge Padula Perkins

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