¿Cómo impacta la crisis económica en los vínculos? 2018-10-01T01:53:41+00:00
¿Cómo impacta la crisis económica en los vínculos?

29 septiembre, 2018 · Sociedad · COMENTARIOS: 0

La cotización del dólar genera incertidumbre, la ansiedad y el estrés de las personas están a la orden del día. ¿Cómo evitar que afecte nuestra vida personal? En estas circunstancias, es normal que aparezcan los pensamientos catastróficos que irrumpen intempestivamente. Estas son épocas en donde estamos más predispuestos a estar irritables, irascibles, poco tolerantes, con problemas para poder conciliar el sueño.

Estos momentos de gran incertidumbre económica que vivimos como sociedad (no se sabe en costo de los insumos que consumimos, ni si vamos a llegar a fin de mes) tienen otras consecuencias para la calidad de vida: terminan desatando una suerte de terremoto psicológico en las personas. La ansiedad se hace presente porque siempre está relacionada con los miedos y las preocupaciones.

En estos momentos es muy oportuno el refrán popular “el que se quema con leche ve la vaca y llora”. En ese sentido, y como lamentablemente estamos acostumbrados a atravesar crisis en distintos momentos de la historia del país, una nueva turbulencia nos trae los peores recuerdos.

Estamos más predispuestos a estar irritables, irascibles, poco tolerantes, con problemas para poder conciliar el sueño; y todos estos síntomas individuales pueden repercutir en los vínculos. En estas circunstancias, es normal que aparezcan pensamientos catastróficos que irrumpen intempestivamente, cuando nos queremos dar cuenta ya están en nuestra cabeza afectando nuestro estado de ánimo. Los pensamientos influyen sobre nuestros sentimientos y muchas veces hacen que nos desbordemos de angustia. Esto hace que se puedan generar más roces, más discusiones, más peleas. Y si al otro le pasan cosas parecidas, habrá una escalada de violencia (si ninguno de los dos pone un freno).

¿Qué podemos hacer para frenar estos pensamientos?
Refugiarnos en los vínculos. Es muy tentador agarrársela con los seres queridos, porque son los vínculos más seguros que tenemos. Pero justamente no tenemos que hacerlo, puesto que es un momento para apoyarse en los afectos primordiales y cuidarlos, y sumar fuerzas que generen una sinergia para enfrentar la crisis y así poder repartir el peso de la realidad.

Evitar la comunicación excesiva sobre la problemática. Hablar del problema "neuróticamente" no soluciona las cosas en lo práctico. Le damos vueltas al asunto y nos embarramos más en la contrariedad. Es importante dialogar cuando se consideran fines o soluciones concretas y limitar la sobre exposición a los medios de comunicación, lo justo para estar informados sobre lo que pasa.

Relación entre el control y la angustia. Cuando algo en nuestra vida está controlado, la angustia en relación a ese tema es muy baja, pero cuando algo empieza a salir de control, proporcionalmente este sentimiento empieza a crecer. En ese sentido, cualquier medida que tome una persona que apunte a recuperar un poco de control va a disminuir la angustia. Por ejemplo, revisar y bajar algún gasto o complementarse con la pareja para salir juntos adelante.

La fórmula de la ansiedad, la regla de tres. Para que exista un pensamiento ansioso se tienen que presentar tres factores. El primero tiene que ver con algo negativo, algo perjudicial para mí. El segundo es que eso malo va a ocurrir en un futuro cercano. Y por último, el tercer factor tiene que ver con los recursos para enfrentar "eso" que supuestamente va a pasar. En un pensamiento ansioso yo voy a pensar que mis recursos, que habitualmente me funcionan, no me van a servir. Cómo si todo lo que te cuento fuera poco, cada uno de estos tres factores se presentan como certezas absolutas. Poder detectarlos y partir de esto, cuestionar esas certezas, también va a disminuir la angustia.

Y si... ¿Cómo nos damos cuenta de que estamos frente a un pensamiento ansioso? Tenemos que detectar el “y si...”. Por ejemplo, “y si me quedo sin trabajo”; “y si no puedo cubrir los gastos mínimos”; “y si no tengo plata para comprar comida”, etc. Frente al “y si...” lo mejor es utilizar una pregunta para frenar las especulaciones, y esa pregunta es: ¿qué pruebas tengo para pensar lo que estoy pensando? Muchas veces nos vamos a dar cuenta de que no tenemos evidencia segura para pensar eso que estamos pensando y que nos angustia. Si hay evidencia real, lo mejor es tomar decisiones.

Diferenciar lo real de los pensamientos. Muchas veces frente a estas situaciones nos inundan los pensamientos catastróficos y la angustia aparece porque los tomamos como si fueran la realidad. Una herramienta fundamental será diferenciar y discriminar con precisión. Si en el orden de la realidad hay desajustes, será conveniente actuar en consecuencia y confiar en los vínculos que nos rodean: pareja, amigos, padres y hermanos. Las ayudas concretas, préstamos y alianzas nos llevan a mejores puertos que la ansiedad.

Por el licenciado Sebastián Girona, quien presenta el ciclo de charlas "Terapia en escena (las parejas tienen que aprender a pelearse)". Clarin

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