En la ciudad de Posadas, muy cerca del centro, ocurren situaciones tan paupérrimas que asustan. Es el caso de Alejandra Beatriz Ramallo, de 27 años, y su familia.

Posadas (IN). Ella comparte el terreno con su hermano y vive con sus cuatro hijas de 11, 6, 4 y 3 años, en la Zona del Acceso Oeste, en cercanías a la Avenida Blas Parera hacia el fondo, cruzando el puente del Arroyo Mártires, en una casa precaria y endeble, con el temor permanente de que se caiga, y sin ninguna posibilidad de reconstruirla porque sus ingresos de la Asignación Universal por Hije sólo le alcanzan para la subsistencia diaria.

Además, con el agravante que una de sus niñas sufre epilepsia y necesita cuidados especiales, algo que se le torna muy complicado en semejante estado de vulnerabilidad.

Hace unos días, los vecinos se comunicaron con el diputado Martín Sereno (Frente Popular Agrario y Social) solicitando ayuda, y estuvo en el barrio para conocer su situación y gestionarle alguna solución destinada a resolverle su problema de hábitat.

El médico que atiende a Milagros en el hospital le desaconsejó ese lugar para su hija, por eso reclama una vivienda, «o los materiales para que podamos mejorar mi casita», expresa.

«Mis hijas merecen una casa donde estén protegidas»

«Esta mujer lleva muchos años en la precariedad, no es de ahora. Tuvo momentos mejores cuando podía trabajar; tenía una casita de machimbre, pero su ex marido -que tiene orden judicial de restricción- le prendió fuego y nunca pudo reconstruirla».

Alejandra, como su hija de 4 años, también tiene problemas de salud y trata de cuidarla como puede. «Esta mujer es una víctima por partida doble: de la violencia de su ex marido y de los Estados Municipal y Provincial que la violentan con el abandono y la desidia.
Cuando uno constata cómo vive esta familia, no puede más que preguntarse qué función cumple en la práctica el Consejo Multisectorial de Políticas Sociales de la provincia, que igual que el Consejo Provincial de Discapacidad brillan por su ausencia ante estas necesidades que nos golpean», enfatizó Sereno.

El diputado del FPAyS ya inició las gestiones ante el Ministerio de Desarrollo Social y la Subsecretaría de Acción Social, para conseguir los materiales e insumos, y los militantes van a ayudar a construir una vivienda y un baño digno para Alejandra y sus hijas.

Secuelas de la violencia por ser mujer y pobre

«Cuando sopla un viento o llueve estoy con el corazón en la boca con el terror de que se nos caiga la casa encima. Necesito que me ayuden, que las autoridades vengan a ver como vivimos. Tengo cuatro nenas, Yamila, Lorena, Milagros y Luz María. Pero por el problema de la epilepsia de Milagros, todos los meses hago malabares para que no le falten sus remedios. El doctor me dijo que su enfermedad es de por vida y hago todo lo posible para que salga adelante.
Yo tampoco tengo buena salud por las secuelas de la violencia, y en el hospital están evaluando si me tengo que operar», relata Alejandra angustiada por su realidad.

Recordó que llegó a esa situación de carencia extrema después que el padre de sus hijas incendió la casa, y ellas se salvaron milagrosamente. «Nos quedamos acá porque no tenemos adonde ir, cuando llueve entra agua por todos lados. Las chicas no tienen camas; y para que no estén en la humedad, duermen en un colchón arriba de un hierro. La gente de la Municipalidad anduvo de visita y prometió ayudarme, pero no cumplieron», reclama.

A Alejandra Ramallo le preocupa especialmente la situación de pandemia porque en esa precariedad y sin la higiene correspondiente, le da temor enfermarse ella o sus hijas.

Cuenta que hace tres años, personal de Yacyretá le explicó que le corresponde una casa nueva; «pero no me puedo ocupar especialmente de gestionar porque estoy en una pelea judicial con el papá de las chicas. Le pedí al Juzgado que le exija que me ayude con los alimentos; pero no hay solución por ahora. Todo el tiempo es como sufrir una doble violencia, de ese hombre que nos incendió la casa y de las autoridades que desatienden nuestra situación», reclamó la joven madre.