Mons. Martorell: “Cristo nos llama a todos a la conversión del corazón”

Iguazú (IN). Monseñor Marcelo Raúl Martorell, obispo de Puerto Iguazú, brindó una reflexión sobre el evangelio de San Lucas y señaló que “convertirse es volverse al Señor de todo corazón, reconocer que Jesús es el Señor y sólo a Él rendirle culto”.
Puerto Iguazú (Misiones) (AICA.- El obispo de Puerto Iguazú, Marcelo Raúl Martorell, brindó una reflexión sobre el evangelio de San Lucas y afirmó que la liturgia “nos hace poner la atención en la conversión y le hace decir al cristiano: ‘Bendice alma mía al Señor y no olvides sus beneficios. Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades. El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos’”.

“Convertirse es volverse al Señor de todo corazón, reconocer que Jesús es el Señor y Salvador y solamente a Él rendirle culto. La conversión es una aventura que tiene como actor al hombre y a Dios. Dios que le llama y el hombre que responde y que respondiendo acepta purificar su corazón y entregárselo a Dios, sabiendo por la Iglesia que en ese proceso de conversión no está solo, la gracia lo acompaña, es decir que tiene en su interior toda la fuerza de Dios”.

El prelado señaló que quien tiene deseos de conversión, abre su corazón a Dios y con Él comienza un diálogo de amistad: “Dios -que conoce al hombre y las ataduras de su corazón- le da las fuerzas necesarias con su amistad y su palabra para poder desprenderse de ellas”.

Asimismo agregó que “el cristiano tiene que tener la firmeza de un diálogo íntimo y sincero con Dios, dejarle a Él y a su gracia, que limpie y transforme el corazón, que le impulse a una buena carrera para lograr a Cristo en su vida, que lo eleva en su dignidad y en su capacidad de trasformar las estructuras de su propio ambiente y lugar de vida”.

Monseñor Martorell concluyó diciendo que “no podemos perder el tiempo, la conversión del corazón nos urge, frente a tantos problemas y dificultades que el hombre de hoy vive”. A su vez agregó: “Tenemos que tener conciencia de que nosotros en Cristo podemos no sólo transformarnos, sino también transformar la cultura en la que estamos metidos, instar a los hombres a vivir de otra manera y a reconocer a Dios en sus vidas. Cristo nos llama a todos a la conversión del corazón”.+