Ejemplo de lo que debería ser un político con vocación social

El ex presidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica; digno ejemplo de honradez y humildad. Hoy es un viejo político de 80 años que entró al gobierno (2010 – 2015) pobre y salió igualmente como tal. Ojalá muchos políticos MILLONARIOS Y AMBICIOSOS de nuestro país siguieran el ejemplo de Mujica.

Mujica vive en una chacra de Rincón del Cerro, en las afueras de Montevideo. Lo rodea su esposa, ex senadora Lucía Topolansky, la inseparable perra Manuela sin abolengo canino, sus cultivos y mucho verde. Eligió para quedarse el lugar en el mundo que encontró hace años y le atrapó.

Cuando era presidente, donaba a fondos de ayuda social el 90% de su salario, que hasta marzo de 2015 era de 12.500 dólares americanos.

Cada mes, ‘Pepe’ Mujica recibía 250.000 pesos por su tarea como Presidente del Uruguay y Comandante en Jefe, pero de allí sólo rescata para su manutención mensual unos 20.000 pesos.

El resto se distribuía en ayuda a emprendimientos productivos hasta simples colaboraciones, y ONG que colaboran con viviendas.

Cuando era presidente usaba un simple Chevrolet Corsa como vehículo de transporte oficial, antes, cuando era diputado nacional utilizaba una moto Vespa para llegar al Parlamento

Mujica llegaba de alpargatas y con equipo deportivo, al gimnasio del humilde club de fútbol Huracán y estacionaba su Volkswagen Fusca, celeste, muy bien conservado.

De acuerdo a la última declaración jurada de su último año de gobierno, que presentó a la Junta de Transparencia y Ética Pública, Mujica sólo es dueño de un auto VW Fusca como único patrimonio, valorado en 1.945 dólares. La chacra donde vive, figura a nombre de su esposa Lucía Topolansky. No tiene cuentas bancarias y dice dormir tranquilo.

Frases del ex presidente uruguayo (2010 – 2015):

“Yo no soy pobre, pobres son los que creen que yo soy pobre.

“Tengo pocas cosas, es cierto, las mínimas, pero solo para poder ser rico”.

“Quiero tener tiempo para dedicarlo a las cosas que me motivan. Y si tuviera muchas cosas tendría que ocuparme de atenderlas y no podría hacer lo que realmente me gusta”.

“Esa es la verdadera libertad, la austeridad, el consumir poco”.

“La casa pequeña, para poder dedicar el tiempo a lo que verdaderamente disfruto. Si no, tendría que tener una empleada y ya tendría una interventora dentro de la casa. Y si tengo muchas cosas me tengo que dedicar a cuidarlas para que no me las lleven”.

“No, con tres piecitas me alcanza. Les pasamos la escoba entre la vieja y yo y ya, se acabó. Entonces sí tenemos tiempo para lo que realmente nos entusiasma”.

“No somos pobres”.

By | 2015-10-16T10:10:34+00:00 octubre 16th, 2015|MUNDO, PAÍS, Política, Puerto Iguazú|0 Comments