El Día de la Lealtad se celebra de forma anual desde el 17 de octubre de 1945, día en que se produjo en Buenos Aires una gran movilización obrera y sindical que exigía la liberación del entonces coronel Juan Domingo Perón, quien les había otorgado desde la Secretaría de Trabajo y Previsión una gran cantidad de derechos laborales hasta ese entonces negados a la clase obrera.

Puerto Iguazú (IN). En la madrugada del 17 de octubre, miles de obreros y obreras abandonan de manera espontánea las fábricas y los establecimientos. Empiezan a caminar rumbo a la Plaza de Mayo; desde Remedios de Escalada, Banfield, Gerli, Berisso, Ensenada, La Plata, cruzan a nado el Riachuelo, improvisan balsas con puertas de madera. Marchan de manera absolutamente pacífica. Nadie rompe nada. “¡Los que están con Perón que se vengan en montón!”, van cantando y arengando a otros obreros para que se sumen a la marcha. La multitud creciente tiene un solo reclamo: ¿dónde está Perón? ¿qué pasó con él? La Policía Federal ordena bajar el puente del Riachuelo que había sido subido para evitar el cruce de los manifestantes. Tampoco los va a reprimir. Se dice que su jefe, Ramiro Velazco, era amigo de Perón, de la época del GOU (Grupo de Oficiales Unidos). “Viva la cana, viva el botón. Viva Velazco y Viva Perón”, grita la multitud.

La tensión va in crescendo. Cualquiera que se asoma al balcón de la Casa Rosada es abucheado. Solo quieren a Perón. No se irán de ahí hasta que aparezca, aunque nos quedemos tres días, afirman. Los militares que destituyeron a Perón aceptan su derrota. Ordenan ir a buscarlo al Hospital Militar.

A las 22.25 horas de ese larguísimo día, Perón llega a la Plaza de Mayo. La multitud brama, ruge, hay un ruido ensordecedor. Arranca el discurso diciendo “Trabajadores” y una Plaza de Mayo repleta, desbordada, estalla en ovación. Perón les dice que ese día nació un vínculo de unión indestructible entre “el pueblo, el ejército y la policía”. La multitud quiere saber dónde estuvo esos días, qué le pasó. Perón da rodeos. La multitud insiste, Perón dice que ya está, que ya se olvidó, que no quiere empañar ese hermoso acto con ningún mal recuerdo. Antes de finalizar, señala que el paro previsto por la central obrera para el día 18, se transforma en “San Perón”, ruega a los trabajadores que se desconcentren de manera pacífica, que no respondan a ningún tipo de agresión y que cuiden a las mujeres. También les pide que se queden “por lo menos quince minutos más reunidos aquí, porque quiero estar desde este sitio contemplando este espectáculo que me saca de la tristeza que he vivido en estos días”. Ese espectáculo era el nacimiento de un nuevo movimiento político, el más importante de la historia argentina, el peronismo.

Ese día es considerado como el del nacimiento del peronismo y uno de sus máximos símbolos, así como uno de los momentos más importantes de la historia del movimiento obrero argentino. Más allá del nombre dado por el Partido Justicialista, también es llamado Día de la Lealtad Peronista y 17 de Octubre.